DIME QUE ME QUIERES

  

  

Roberto estaba feliz. A pesar de los años transcurridos desde su boda, Marta estaba pendiente de él.

Cuando se levantaba para ir a trabajar, a ella no le importaba madrugar también. Le preparaba un desayuno magnífico y siempre le decía cuando se iba: “DIME QUE ME QUIERES”.

Roberto reconocía que era poco cariñoso. Con las prisas y el estrés, no estaba muy pendiente de Marta. Ella se sacrificaba y estaba siempre pendiente de sus deseos, y Roberto se dejaba querer, y tenía que reconocer que le encantaban esos detalles y esa predisposición de ella a tenerle siempre contento.

Cuando llegaba al trabajo y oía a sus compañeros quejarse de lo despegadas que eran sus mujeres, él sonreía y les decía que había tenido mucha suerte con Marta. Estaba seguro de que estarían juntos siempre, y de que nunca podría haber encontrado una mujer mejor.

En el fondo a todos los hombres les gustaba que sus esposas, fueran dulces y estuvieran siempre dispuestas. Tenía que reconocer que cada vez que quería hacer el amor, Marta siempre estaba dispuesta, nunca le rechazaba.

Esa mañana, cómo todas las demás se volvió a levantar con él y estuvo a su lado mientras desayunó, le sonrió y al marcharse le volvió a decir. “DIME QUE ME QUIERES”. Te quiero, contestó Roberto, marchándose feliz.

Marta le despedía desde la ventana y le mandó un beso con la mano. Cuando el coche arrancó, cogió el teléfono y marcó un número, esperando a que contestaran.

“YA PUEDES VENIR, SE HA MARCHADO Y NO VOLVERÁ HASTA LAS SEIS DE LA TARDE. ANDA, DIME QUE ME QUIERES”

  

ANA RIVAS

 

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10 pensamientos en “DIME QUE ME QUIERES

  1. Anda…. pues vaya… Marta no perdia el tiempo…Me ha encantado leerte… volvere, y gracias por agregarme.un abrazo. *Vesi*

  2. Hola Ana! cuántos casos hay asi.. y ni lo sospechamos..!Actualizando mi espacio me di cuenta que ya no estamos en red..no sé qué pudo pasar?.. besotes mágicos, Oriana..Enamorada de la Vida!

  3. jajajajaja, al principio casi me pongo a llorar (por las similitudes en su dia) pero luego… no me lo esperaba y me reido un monton. Genial ana. Un beso

  4. A MI NO ME DIGAS QUE ME QUIERES QUE ME VOY MARTA JAJAJAJA, ESTO ME RECUERDA A UNA MUJER QUE LE DIERON EL PESAME Y LE DIJO LA MUJER NO ME DE EL PESAME DE ME LA ENORABUENA ES REAL.

  5. Jejeje, la tal Marta es una mujer “muy entregada”. Bueno, al fin y al cabo va repartiendo amor y eso siempre se agradece.Un beso, Ana… ¡dime que me quieres!, jajjajaja

  6. A mi también me ha recordado un epitafio que leí sobre una tumba en Escocia, la viuda había hecho labrar en la piedra el siguiente epitafio:"Que Dios lo reciba con la misma alegria que yo se lo mando"Un saludoFrancisco

  7. Un final imprevisible. Esos son los buenos. Y una lección: el amor, nos lo han dicho, si no se cultiva, se muere. Y es demasiado sencilla la rutina del dime que me quieres y qué buena es. Saludos.

  8. Jooooooooo, que finallll…jajajaja……, no me lo esperaba Ana….., tal vez… la falta de muestras de afecto, por muchas veces que consideremos que se dan por hecho… hacen que se busque fuera…. lo que un@ no recibe.Hay que reaviiar y recordar lo que sentimos, sino…. mejor dejarlo volar antes de pasar por situaciones así.Muchos bsts…. y te quiero guapa….aunque no seas la única, jejejejeje….pero es cierto .

Me gustaría saber lo que piensas. Pero si no quieres decírmelo, no pasa nada.

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