EL SABIO Y EL CAMINANTE

  

 

 

Un día un sabio pensador y filósofo, que vivía en una casa de campo, salió a pasear por los alrededores. Se encontró con un caminante y éste le preguntó:

-¿Hacia dónde lleva este camino?

El sabio filósofo, le dijo: Dígame la dirección concreta y le diré como se va.

El caminante le contestó: -No sé a dónde debo ir, sólo sé que tengo que llegar a algún sitio. En realidad estoy buscando a una persona.

-¿A quien está buscando? – le preguntó el sabio.

-Me estoy buscando a mí mismo.

El sabio se le quedó mirando y no supo que contestarle, y el caminante se despidió y continuó su camino.

 Comprobó que el caminante se sentaba en una roca bajo un roble, al final del camino. Volvió a su casa y se quedó durante unos instantes  mirando por la ventana. El caminante seguía sentado en la roca, sonriendo y mirando al horizonte. Entonces hizo algo, que jamás pensó que iba a hacer. Cogió su mochila con lo más imprescindible y salió a andar a buscarse también a sí mismo. Se dio cuenta en ese mismo momento que con toda su inteligencia y sapiencia, después de dar conferencias y clases a sus alumnos, no sabía quien era y que hacía tiempo que se había perdido en su vanidad. Así que decidió hacer lo mismo que el caminante, andar y buscarse a sí mismo.

El caminante, vio desde su asiento lo que hacía el sabio, y pensó que si le hubiera invitado a entrar a su casa se habrían encontrado los dos, y habría terminado su búsqueda y no hubiera hecho falta que empezara la del sabio.

Pensó que el filósofo, pensador y sabio era muy inteligente y se daría cuenta a tiempo de que con volver a hablar con él, e invitarle a compartir sus cosas se acabaría la búsqueda.

Cuando el sabio llevaba ya un trecho andado, el caminante le siguió de cerca y sólo esperaba que en algún momento volviese la cabeza y le viera.

Los dos se perdieron en el horizonte caminando y el sol empezó a esconderse entre los árboles

 ANA RIVAS

 

 

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4 pensamientos en “EL SABIO Y EL CAMINANTE

  1. Una historia muy hermosa, yo a veces también me busco a mi misma y no soy capaz de encontrarme, también me gustaría coger la mochila, olvidarme de todo y comenzar de cero, encontrar ese camino…pero priman más las obligaciones que uno/a ha adquirido a lo largo de la vida y hay que ser consecuentes y responsables con ellas, pero me encantaría seguir al sabio y ver..buscar..saludos.

  2. Huyss, invitar a compartir las cosas tal y como está hoy en día el patio va a ser que no, mal lo tiene el caminante para que alguien le invite a su casa, y más ahora que los caminantes son dos. Largo camino les espera.Besinesssssss

  3. Bueno, se ve que en el fondo ninguno de los dos tiene gran interes en comunicarse, el camino lo hará.Gracias Ana, por tus escritos.

Me gustaría saber lo que piensas. Pero si no quieres decírmelo, no pasa nada.

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