LOS LÍOS (cap. 1)

(Esta historia la he escrito a medias con mi amiga Silvia Muñoz)

Desperté por las sacudidas del viento, que impetuoso, golpeaba con furia la silla que apoyaba en la ventana.

Las nueve. Dejo los grifos correr y que sea el agua quien elija el fervor que mi cuerpo necesita. …..

Despierta el sol en la traslúcida mañana. Una invitación atrevida, sin duda, no la rechacé. Necesito voces tempraneras que quiebren el vacío de las calle. Necesito ser azotado por el viento firme….que me roce con sus manos…. me arranque la timidez….y desnudo ¡corra hacia su lecho donde…..me atará presa del dolor!, ¡donde sus manos exploraran mis surcos!….se aposentará sobre mi cuerpo, sus besos, mis besos, en una lengua de fuego…..

 

Abandoné el libro de  Alexander Cousto “amanecer sin ti” al ver el piloto de teléfono encendido indicándome un mensaje. – Claudia prepárate para conocer a la bruja piruja Ra,  ja ja ja”. Esta noche a las ocho pasaré a buscarte. No te quedes  dormida-.

Marta mi adorable amiga y compañera de la escuela “Art espacio PLOT POINT”. Como siempre tan sarcástica con temas que merecen un respeto. Cuentan los libros que RA fue una bruja India, la hija descarriada de la “parapsicología”, el “ocultismo” y la “extrañología”. Llegan a asegurar abiertamente la existencia de estos “poderes oscuros” y algunos se atreven a decir como es el caso de Marta, que existe la Bruja Ra.

Sabe que detesto que se ría de mí y mucho menos de estos temas… ¡¡Tan espeluznante!!!

Ahora…. ¿quién se queda sola en casa?, ¡ya te vale Marta! Me voy al restaurante de Gonzalo, querida amiga allí te espero… ¡yo con estas pintas!!!

Gonzalo: Buenas noches señorita Claudia, ¿Qué va a ser esta noche?, ¡Alexander Cousto!no sabía que te gustaba? Una chica como tú leyendo a Cousto me dejas realmente…pasmado. Una lectura tan romántica y empalagosa, cuando pareces tan poco dada a la sensiblería y tan directa y llena de energía. Me parece que todo es fachada y esa pose de mujer liberada a la que no le asusta nada es eso, una pose.

Claudia: ¡No creas! Aunque la vorágine de nuestras vidas nos arrastra sin perdón, todos buscamos momentos de ternura que nos falta a diario. Yo los encuentro en los libros y hay quien paga por supuestos servicios sexuales a quien en realidad solo le ofrece un poco de dialogo y compresión. Vivimos en un mundo de locos y mi locura son los libros, los misterios y sobre todo… ¡los platos con los que cada día me sorprendes!

-Gonzalo: ¿Misterios tú? Hace diez años que te conozco y…

-Claudia: trece, son trece años.

-Gonzalo: ¿trece años? Bueno… y el único misterio que te inquieta es saber si tu mesa preferida está libre cuando vienes por aquí.

-Claudia: Te equivocas, más me inquieta saber cuando me presentarás a tu chico…de verás Gonzalo, ¿cuándo podré conocerle? Ahora en serio, tengo la sensación de que una amiga me está preparando algo que no sé si será una encerrona o el principio de una aventura que traiga algo de emoción a mi vida de trabajo monótono y mis fines de semanas locos pero predecibles.

Gonzalo: Hablando de amiga, por ahí viene una, ¿no será ésta con cara de loba? Una cosa te digo, tienes veinte cuatro años y no quiero ser tu padre o le dices tú que no me toque más el culo en público o te aseguro que a esta pelandusca le pongo de patitas a la calle ahora mismito.

Claudia: ¡ah!, o sea, ¿mejor en privado? Si al final….verás, ¡qué haría yo sin tu humor tan maravilloso!! Te quiero…no dejes de existir.

Gonzalo: ¡uf….. que viene!, ¡Sí ahora mismo dejaré de existir pero por un par de horas!, ¡¡Pepe sirve tú a las chicas que me estoy poniendo malo!!

Claudia: ¡Marta!

Marta: ¿qué le pasa a mi bombón que se ha marchado tan apresurado?

Claudia: No insistas.

Marta: ¡Uy, que no insista!

Mi ego femenino no me permite desistir en el intento. Ya sabes que no me gusta tirar la toalla y que no hay nada que se me resista si me lo propongo.

A éste chico yo le hago cambiar de gustos sexuales, je, je, je.

Cuando pruebe los placeres carnales que yo le puedo ofrecer, se va a volver tan loco que te aseguro que ya no habrá retorno.

Una noche conmigo, sólo una noche y verás.

¿Quieres que apostemos algo?

Claudia: mira que eres, Marta.

Yo no quiero entrar en esos juegos tuyos que siempre hay alguien que sale perjudicado.

Si es que, con ésta mujer siempre estamos igual. Todo el día haciendo lo que le da la gana sin importarle lo que los demás puedan sentir o las consecuencias a las que se puede llegar.

Algún día se va a llevar una sorpresa que va a espabilar y así dejará de jugar de esa manera con la gente.

Yo la quiero mucho pero cuando se pone de esa manera, no lo puedo soportar. Mira que se lo he dicho veces pero le da igual. En fin es mi amiga, y la acepto incluso con esas cosas. Las cosas como son, a pesar de que no me gusten sus jueguecitos y bromitas, hay que reconocer que son muy buenas. Pero es que tiene que haber alguien que le ponga un poco las pilas.

Marta: pero mujer, que es una tontería. A quién pudo hacer daño.

Si apostamos ganamos todos. Yo consigo a Gonzalo, tú lo que quieras que apostemos y Gonzalo consigue a averiguar lo que verdaderamente le gusta. ¿Quién da más?

Claudia: Haz lo que quieras, pero a mi no me metas.

Sólo te digo que como alguien se enfade conmigo por salvarte el culo, con la que me voy a enfadar y de verdad, va a ser contigo. Te lo juro, eh?

Marta: Jesús, como te pones por nada.

Vamos a cambiar de tema, que todavía va a llegar la sangre al río.

Como te ha ido el día?

Espero que estés lista y concienciada para lo que te  tengo preparado.

Claudia: depende de lo que sea, me das un poco de miedo.

Marta: lo primero que vamos a hacer antes de contarte nada es pedirnos algo para picar.

Estoy hambrienta y sedienta. Es lo que tiene ir de compras. Por cierto, algo que deberías de hacer tu también. Pero tu te has visto la pinta que llevas?

Claudia: No me hagas hablar. Me voy a morder la lengua.

Marta: No se de que va pero vale.

Mientras comemos algo, te voy poniendo en antecedentes. Me encanta crearte esa tensión interna que sé  que tienes ahora mismo.

Tú  no te preocupes que tu integridad física está a salvo.

Umm, bueno, quizás no.

Venga vamos a dejarnos de rollos y pedimos algo, no?

Mientras nos traen algo para beber, me voy al baño.

Me pides una cervecita bien fresquita?

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6 pensamientos en “LOS LÍOS (cap. 1)

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