UN PUEBLO COSTERO

 

Un pueblo costero, de postal, vamos, con sus barquitas, y su sol brillante. Un azul en el cielo, y turquesa en el mar,. Un pueblo pequeño de sólo 100 habitantes, el paraíso soñado para viajantes y parejas, que lo elegían para pasar fines de semana en el pequeño motel. Las típicas tiendas de souvenirs, llenaban el paseo marítimo, y todo rezumaba paz y tranquilidad.
Un sábado, Raquel y Luis decidieron ir a pasar el fin de semana, unos días románticos donde los sueños se hacen realidad. Sólo el sol, la playa y respirar hondo mientras se oye el graznido de las gaviotas.
Llegaron muy pronto, y les extrañó que las calles estuvieran prácticamente desiertas, sólo un par de chavales jugaban junto a las olas.
Luis se acercó a ellos, y preguntó por el motel, y ellos les dijeron donde estaba. Cuando se marchaban, ambos se miraron y sonrieron.
-Debemos avisar a Julio, dijo el mayor, y echaron a correr hacia el interior del pueblo.
Luis y Raquel llegaron al motel y todo estaba vacío. Llamaron en voz alta.
-¿Hay alguien aquí?
No obtuvieron respuesta, y esperaron un rato. Luis miraba por todos lados, y nadie venía.
De repente oyeron una voz que les sobresaltó.
-¿Desean habitación?
Raquel, dio un respingo y al volverse vieron a un joven de unos 16 años, rubio, y alto.
-Sí, queremos una habitación con vistas al puerto si puede ser.
-Como no, síganme.
-¿Estas tú sólo?
-Mis padres han salido a hacer unos recados. Vendrán enseguida, pero yo les atenderé.
Les llevó a la habitación y les dejó allí, diciéndoles…

-El baño está al lado del ventanal. Cuando deseen pueden bajar. También tenemos restaurante.
-Gracias,- contestó Luis.
Julio se marchó y echó la llave. Al oír el ruido del cerrojo, Raquel se acercó a la puerta.
-Luis, nos han encerrado.
-¿Pero que dices? Obsesiones tuyas.
Pero al acercarse vio que no podía abrir, dio golpes en la puerta y llamó sin éxito, pero nadie respondía.
Se asomaron por la ventana pensando bajar pero estaban en un cuarto piso, y al mirar vieron a unos 12 niños, de diferentes edades, mirando haciendo arriba con una sonrisa diabólica en la cara.
-Aquí pasa algo, esto no es normal…
Pero no había forma de salir,  pasaron las horas y no sabían nada.
Cuando ya se había hecho de noche, se oyó el cerrojo. Era Julio.
– Hola, estaréis hambrientos, la cena está preparada.
-¿Que pasa aquí?- dijo Luis.- Exijo hablar con un adulto.
-Aquí no hay adultos, y vosotros no vais a hablar con nadie.

Y en ese momento sacó un cuchillo del bolsillo.
-Vamos, no entorpezcáis más y bajad, es lo mejor.
Bajaron delante de él, y al llegar al salón estaban allí todos los niños mirándolos fijamente.
-¿Que pasa aquí? ¿Que es esto?
-Pues no pasa nada más que vosotros sois la cena… dijo Julio, y en ese momento todos se abalanzaran sobre ellos con caras descompuestas. No valieron de nada los gritos de Raquel, ni los puñetazos de Luis. En menos de dos minutos estaban con un charco de sangre a su alrededor, llenos de mordiscos y puñaladas.
Julio les dijo a todos.
-Bueno, chicos ya podéis sentaros, la cena está lista…
 
En el cementerio del pueblo había tumbas nuevas. No tenían lápida, pero todas y cada una de ellas estaban llenas de los restos de los cuerpos de todos los adultos del pueblo. Y de algún que otro visitante…

ANA RIVAS 

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10 pensamientos en “UN PUEBLO COSTERO

  1. LOS AGHORIS

    El canibalismo pareciera ser una práctica impensable en pleno sigo XXI, ya que el comer carne humana y alimentarse con seres de la misma especie son actos difíciles de asimilar, en un mundo donde el ser humano aparentemente ha alcanzado su máximo esplendor en la ciencia y la tecnología; pero a veces las cosas no son como parecen. Los Aghoris son una secta Hindú, que se ubican en la India, Nepal y Sudeste de Asia. Muchos hindúes los califican como “no hindúes” por tener rituales de canibalismo. Ellos sostienen que las personas que practican el canibalismo tienen poderes mágicos, vida eterna, y pueden relevar el dolor. Sin embargo, los Aghoris, a diferencia de otros grupos que practican el canibalismo, no matan humanos para comer, sino que comen carne humana de personas ya fallecidas. A los Aghoris se los tilda de inofensivos.

  2. Ana un texto precioso, tienes mucha imaginación niña, me gusta mucho y digo lo mismo me entró hambre ajajajaa, las vistas son preciosas, por lo menos en mi imaginación.
    Por cierto me ha dejado mosca Alan Rulf, que te pasó en el hotel? ajajajaa bueno ya me driás algo y cuídate ese resfriado.
    Un besoteeee

  3. Hola, ola de mar..
    Buf..vale, tomo nota. Me preocuparé si solo veo niños. El caso es que normalmente me preocupa si solo veo adultos.
    Felices dias Ana, Feliz Año Nuevo
    Una pregun: tu antes que blog tenías? Es que no se si te leía o no, no te ubico ahora mismo.
    Aire

  4. Hola Ana, feliz año nuevo.
    Bueno pues ya veo a que se referia Alan Rulf ajajaja era a tu historia de terror jajajaa a veces peco de ignorante ajajaja pensé que te habia ocurrido algo de verdad!!
    Bueno espero que hayas pasado un feliz fin de año y una entrada del nuevo año todavía mejor ajajaa

Me gustaría saber lo que piensas. Pero si no quieres decírmelo, no pasa nada.

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