EL PUZZLE

Vero estaba haciendo un puzzle. Cuando su madre se acercó, no recordó que antes lo tuviera y la preguntó.

-¿Dónde has conseguido ese puzzle? Antes no lo tenías. Además tiene muchas piezas, demasiadas para tu edad.

-Me lo encontré esta mañana, al lado de mi cama, creía que me lo habías comprado tú. Me cuesta mucho hacerlo, son más de mil piezas.

-No te preocupes, ya lo conseguirás.

Seguidamente llamó a Pedro, su marido al trabajo.

-¿Le has comprado tu un puzzle a la niña?

-¿Para eso me llamas? Yo que sé, lo tendría guardado y no se acuerda. Las dos tenéis la cabeza en las nubes, siempre hablando de hadas y ángeles. Y la colgó.

Sonia tenía la mirada triste desde hace tiempo, no era feliz, pero seguía adelante por su hija.

Vero llamó a su madre al día siguiente.

-Mamá, el puzzle ahora tiene muchas más piezas que ayer, pero he conseguido hacer un trozo grande.

Y Sonia miró y pudo ver un pedazo de paisaje con un cielo azul y unas casitas al fondo. Le producía paz.

-¿Cuál es la parte que te falta por montar?

-La de la tormenta, al lado del bosque oscuro. Lo sé por la foto de la caja.

Vero estaba obsesionada con el puzzle, pero nunca acababa de hacerlo. Las únicas partes que conseguía construir, eran las bonitas y eso la animaba  un poco.

Por la noche cuando vino su padre le dijo:

-Papá, anoche, mientras dormía vino un ángel a mi habitación y me dijo que sólo podría acabar el puzzle, cuando el amor reine en esta casa.

-Déjate de tonterías y empieza a pensar como una adulta. Ya tienes once años y no eres una niña.

Sonia los miró y se dio cuenta que mientras su hija no olvidase cada día montar el puzzle, aún tenían esperanza.

Vero tuvo un accidente y tuvo que ingresar en el hospital. Sus padres lloraron y empezaron a calmarse cuando el médico les dijo que estaba fuera de peligro.

Mientras volvían a casa para ducharse y descansar, Pedro pensó que no se había portado bien, con su hija y su mujer y que a partir de ese momento cambiaría su aptitud.

Cuando llegaron, Sonia fue a la habitación de Vero, a recoger ropa para llevarla al hospital, y pudo comprobar, maravillada, que el puzzle, estaba casi acabado y que la tormenta se diluía entre las montañas, dando paso a un sol brillante tras los árboles.

 ANA RIVAS

 

 

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20 pensamientos en “EL PUZZLE

  1. Un precioso puzle de la vida gracias por compartirlo, esperemos que a todas nos lo regale ese ángel, en verdad lo necesitamos casi todos
    Feliz lunes Ana.

  2. A los buenos días:
    Qué cosas siempre tiene que pasar algo para que se “arreglen” esas cosas entre los humanos. Ojalá ese puzzle apareciese incluso en jugueterías, qué no te apueres que se compraba.
    Cienes de besitos pal andando y cienes de y pico de abrazos
    Shi

  3. Hola mi querida amiga¡¡ bello espacio
    Asombroso relato, lleno de conocimiento la vida es eso un puzzle que abecés termina bien pero con mucho trabajo, pues las piezas parecen desaparecer cuando mas falta nos haces
    Muy bonito, Ana

    Te deseo una semana maravillosa y exitosa llena de momentos inolvidables!!!

    Feliz comienzo de semana
    Te dejo un abrazo fuerte y muchos besos

Me gustaría saber lo que piensas. Pero si no quieres decírmelo, no pasa nada.

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