DIME QUE ME QUIERES

Roberto estaba feliz. A pesar de los años transcurridos desde su boda, Marta estaba pendiente de él.

Cuando se levantaba para ir a trabajar, a ella no le importaba madrugar también. Le preparaba un desayuno magnífico y siempre le decía cuando se iba: “DIME QUE ME QUIERES”.

Roberto reconocía que era poco cariñoso. Con las prisas y el estrés, no estaba muy pendiente de Marta. Ella se sacrificaba y estaba siempre pendiente de sus deseos, y Roberto se dejaba querer, y tenía que reconocer que le encantaban esos detalles y esa predisposición de ella a tenerle siempre contento.

Cuando llegaba al trabajo y oía a sus compañeros quejarse de lo despegadas que eran sus mujeres, él sonreía y les decía que había tenido mucha suerte con Marta. Estaba seguro de que estarían juntos siempre, y de que nunca podría haber encontrado una mujer mejor.

En el fondo a todos los hombres les gustaba que sus esposas, fueran dulces y estuvieran siempre dispuestas. Tenía que reconocer que cada vez que quería hacer el amor, Marta siempre estaba dispuesta, nunca le rechazaba.

Esa mañana, cómo todas las demás se volvió a levantar con él y estuvo a su lado mientras desayunó, le sonrió y al marcharse le volvió a decir. “DIME QUE ME QUIERES”. Te quiero, contestó Roberto, marchándose feliz.

Marta le despedía desde la ventana y le mandó un beso con la mano. Cuando el coche arrancó, cogió el teléfono y marcó un número, esperando a que contestaran.

“YA PUEDES VENIR, SE HA MARCHADO Y NO VOLVERÁ HASTA LAS SEIS DELA TARDE. ANDA, DIME QUE ME QUIERES”

 ANA RIVAS 

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24 pensamientos en “DIME QUE ME QUIERES

  1. PUes yo no voy a criticar a Marta, pero nada de nada. Me puedo imaginar que necesita ser amada. No se es amado realmente cuando la otra persona no te demuestra amor sin necesidad de que te lo diga y encima, pidiéndolo. Es como si la prota fuera buscando alguien que la quiera realmente. Y ese placer porque está siempre dispuesta…ejeme, igual soy algo radical, pero….me recuerda a las enseñanzas del colegio hace sesenta años: la mujer debe tener siempre la comida preparada, estar pendiente del marido y no rechazar sus peticiones sexuales , si qui

  2. Bueno pues…Marta no era feliz..esa es la verdad…y en el fondo y sin buscar culpables….en el amor no hay que acostumbrarse a que nos quieran…y que bien…a que nos den mimitos y …que bien….y que nos tengan contentos…me parece egoista…tal vez Marta se cansó….y él se acomodó…un amor asegurado, sin esfuerzo alguno…eso es demasiado arriesgado creo yo….
    En fin…creo que hoy llevaré la contraria al resto del mundo por lo que veo…me dejas verdad Ana azulada….???…un besito con alas para ti…..muakkkkkk

  3. Buenas noches,pienso que Marta era feliz con Roberto,pero le faltaba que un chico que fuera tan cómodo por su marido y le brindara detalles,sorpresas y emoción.Pero aún así necesitaba “un te quiero”.Un fuerte abrazo y buena noche de martes.

  4. ¿Alguien se ha preguntado si ese hombre era feliz con su mujer….?
    ¿Alguien se ha preguntado si ese hombre desde su coche hacía otra llamada similar a la de su mujer…?
    Porque en la vida donde las dan, también las toman.
    Un fuerte abrazo Ana

  5. Vaya con Marta…. no me esperaba ese final para nada…
    Una relación incluye a dos personas y ambas tienen que aportar cosas a la relación, cuando una ofrece el 100% y la otra nada, señal de que algo falla….
    Un besito!

  6. UNA HISTORIA TRISTE EPRO REAL COMO LA VIDA MISMA HAY MUCHAS MARTAS Y MUCHOS PEPES ETC, LA VIDA ES ASÍ CON LO POCO QUE CUESTA SER SINCERO…
    UN BESOTE ANA!

    Como ya falta menos para navidad te dejo un regalito para el árbol ajajaja
    muak muak muak

    espero que no te asustes ajajaa te quieroo

  7. A los buenos días:
    Te leí ayer y me eché un buen rato de carcajadas, pero no pude pasar se me bloqueó este chisme. Y no sé, si no eres feliz con alguien vete, eso del engaño como que no me mola, pero oye si les va bien, pues adelante. Cada cual tiene sus motivos y a ellos responde.
    Cienes de besitos pal andando y cienes de y pico de abrazos
    Shi

  8. En días pasados una mujer que bien podría llamarse Marta, fue sorprendida por el esposo que retornó antes de la hora prevista y le quitó la vida. El amante saltó por la ventana y a correr se dijo.
    Abrazos y cariños para mi querida Ana.
    Desde un rincón del caribe,
    Betsi.

Me gustaría saber lo que piensas. Pero si no quieres decírmelo, no pasa nada.

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