EL GATO BLANCO

Sonia y Vicente llevaban casados diez años, no tenían hijos, al principio no querían y luego no vinieron, así que cuando quisieron darse cuenta, su vida ya estaba encauzada y prefirieron seguir así. Pero Sonia se encontraba sola cuando llegaba de trabajar y no hacía más que repetirle a Vicente que quería un gato, un gato blanco. Pero él se negaba constantemente, decía que los animales te ataban y ellos que estaban acostumbrados a viajar no podían tener la obligación de cuidar de un animal que luego no podrían dejar sólo.

Así fue pasando el tiempo. Un día, cuando Sonia llegó a casa, se puso a preparar la cena, le extrañó que Vicente tardara tanto en llegar. Sonó el teléfono y en menos de un segundo su mundo se derrumbó. Le había atropellado un coche y muerto en el acto.

El funeral y el entierro pasó como una nube y aunque su hermana insistió que se fuera con ella una temporada, Sonia no quiso. Pensó que cuanto antes se enfrentará a su casa y las cosas de Vicente, mucho mejor.

El tiempo fue pasando y toda su vida se reducía al trabajo y poco más. Cuando volvía a casa se sentía absolutamente sola y vacía, así que pensó que ese era el momento de comprarse el gato blanco que tanto deseaba y que la acompañaría en las noches mientras veía la televisión.

Al día siguiente pensaba ir a comprarlo. Al llegar del trabajo, vió un gatito pequeñito y mas blanco que la leche en el portal. Se la quedó mirando y maullaba con cara de hambre. Parecía que estuviese ahí aposta, si antes decide comprarlo, antes se lo encuentra. Lo subió a casa y lo dio de comer. ¡Estaba tan desvalido! y además lo primero que hizo fue recorrer todo la casa. Se paró en el despacho de Vicente y se subió a su sillón.

Sonia empezó a animarse. El gato blanco al que llamó NIEVE, parecía conocer lo que a ella le gustaba. Se subía al sillón justo cuando iba a ver su programa favorito y marchaba a la cocina cuando ella tenía costumbre de ponerse el vaso de leche antes de acostarse. Se acurrucaba con ella en la cama y por la mañana él maullaba antes que sonara el despertador.

Lo que más le llamaba la atención a Sonia, es que los ojos de NIEVE eran del mismo color miel que los de Vicente. Le miraba y parecía que podía ver los ojos de su marido. NO SE LO DIJO A NADIE, PERO ESTABA CONVENCIDA DE QUE A NIEVE LE HABÍA MANDADO ÉL.

Lo que no sabía, es que fue Vicente, el que al morir, le pidió a Dios que le mandara a su casa reencarnado en un gato blanco.

 ANA RIVAS

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27 pensamientos en “EL GATO BLANCO

  1. A los buenos días:
    Ana esta entrada me suena. Y ojalá la gente pudiera reencarnarse y así, no perder a sus seres queridos.
    Cienes de besitos pal andando y cienes de y pico de abrazos
    Shi

  2. Hola Anita escueta ajajaaa
    Esta entrada ya la conozco, me gusta es bonita aunque muy triste..para quien cree en la reeencarnación está muy bién
    Saludos fresquitos en un lunes soleado

  3. Buenos dias, Ana.
    Muy bonito post y muy triste. Yo si creo en la reencarnacion.
    Feliz semana.
    Besos y de nuevo, gracias
    P.D
    Recibi tu e-mail. Ya te respondi. Se quien esa tal Kay, la ignorancia la ha matado. Necesita ayuda psicológica.

  4. uff.. niña , los pelos como escarpias.. que historia tan bonita… el amor de verdadero e intenso…. que decirte más que me has dejado con una sonrisa y una expesión un tanto melancólica y hasta una envidia “sana”- si es que esa expresión está bien empleada porque nunca he entendido eso de que la envidia sea sana , es incoherente- pero ando espesa para encontrar algo que exprese mejor mi sentimiento sobre la sensación de que si he de vivir una historia de amor, quiero que sea así, auténtica y sin más matices que el amor puro e incondicional….-

    un beso ana, como siempre genial… hoy especialmente en este relato tierno y tan bello

  5. Yo soy mas de perrines, pero aunque hubiera sido un erizo, tu historia es bella, triste, y esperanzadora a partes iguales.
    Un beso Ana y feliz semana

  6. Que hermosa historia!!! que hermosaaaaaaaaaa!!! me gustó tanto!!!! siii seguro que fue Vicente yo creo que los animales son la reencarnación de alguien, sobre todo los perritos y gatitios y los amo!!!!! besoss Ana

  7. Lo más bello de esta historia es confirmar que, siempre, necesitamos amar y ser amados.
    La reencarnación, en este caso, redondea esta historia….de amor.
    Abrazos azules

  8. Hay veces en las que desearíamos que eso fuese posible. No creo en la reencarnación incluso soy esceptico en muchas cosas que rocen el mudo de lo religioso por no ser mas que un monopolio de unos pocos que se benefician a muchos, pero al margen de eso, si creo en el amor y en el poder de la mente y si yo a los que murieron los tengo en mi corazón y los “veo” en mi mente ¿por qué Sonia no lo va a ver en un gato?, cero que todo es cuestión de fe, no de doctrinas.
    Un beso Ana

  9. Creo que fue feliz pensando en que el gato era la reencarnación de Vicente y como ser feliz no hace daño a nadie, tanto mejor.
    Tierna y triste historia.
    Un abrazote.

  10. Nos regalas una esperanzadora historia de amor. El amor es más fuerte que la muerte. Tengo una gatita persa, se llama Hansi, la quiero mucho !!
    Besitos dulces con tintes azulados !!
    Abrazos,
    Betsi.

  11. Es una historia tierna y triste a la vez… muy agradable de leer!!

    Pero yo me pregunto 🙄 ¿qué pasará cuando la viuda quiera rehacer su vida?, ¿el gatito se volverá arisco y arañará al sustituto? Jejeje, ¡perdona Ana, es que no lo puedo evitar!!!
    Muchos besicos, corazón!!!

  12. Muy bonito tierno y encantador… estas hecha toda una “power flower” y la bandida de la sirena me ha pisado el comentario…. si es que me lee la mente!!!!
    Un beso Ana, me ha gustado mucho!

  13. Deberiamos reencarnarnos en todo tipo de personas,con todo tipo de problemas…yo creo que así de una vez por todas aprenderíamos a tener empatía y saber entender los problemas de los demás,los deseos y anhelos,las ilusiones…
    Seríamos mas sabios a base de experiencias y aprenderíamos a no juzgar a los demás.Pero yo no creo en la reencarnación.
    A pesar de eso esta historia me dice algo muy importante.
    Tratemos de hacer felices a los demás sin esperar a tener que recurrir a la reencarnación.
    ¿Ese gatito comprado en vida no habría ampliado la felicidad de la pareja?.
    Es bonito la historia.Besos guapa y feliz día.Elssa Ana

Me gustaría saber lo que piensas. Pero si no quieres decírmelo, no pasa nada.

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