EL LIBRO VIAJERO

A Silvia le gustaba pasear a menudo por su parque preferido, sobre todo por la zona de los hayedos, con sus bancos a la sombra, donde se sentaba a descansar y pensar en sus cosas.

Un día de invierno, se abrigó bien, y salió a caminar. Cuando llegó a su sitio favorito, vio encima de una de las ramas de un árbol, un libro.

Lo primero que se le ocurrió fue mirar a un lado y otro, a ver si veía a alguien. Pero estaba sola y se quedó mirándolo sin saber que hacer.

Después de no supo cuanto tiempo, decidió cogerlo. Era un libro viejo y gastado, en el que se notaba que había sido tocado por muchas manos. Lo primero que le llamó la atención fue el título. “TU”. Simplemente eso, sin nombre de autor ni editorial.

Decidió abrirlo, y comprobó que en cada una de sus páginas había escritas diferentes poesías firmadas y fechadas por distintas personas, autores desconocidos con deseos y vivencias. Le llamó la atención comprobar que el primer poema databa de 40 años atrás.

Se marchó a su casa con el libro bajo el brazo, deprisa, como si hubiera robado algo y no quisiera que nadie la descubriera.

En cuanto llegó se puso a leer y no pudo parar. Poesías llenas de vida, de amor, de sentimientos diversos. Belleza entre las letras escrita por gente anónima.

Cuando terminó de leer, no supo el tiempo que estuvo haciéndolo, y vio como la última hoja estaba en blanco y ponía. “AHORA TE TOCA A TI”

Y entonces puso la fecha y escribió una poesía de amor, pensando en ese hombre que la abandonó y la hizo tanto daño. Versos llenos de dolor y sentimiento.

Cerró el libro y se acostó y a la mañana siguiente no pudo resistir la tentación de volver a abrirlo, y se dio cuenta que su poema ya no era el último sino que había otra página en blanco donde ponía lo mismo. “AHORA TE TOCA A TI”.

Volvió al parque a dejarlo en la misma rama donde lo había encontrado. Espero horas para ver si alguien lo recogía pero nadie parecía verlo. Se marchó a casa y no pudo resistir la tentación de volver por la tarde, y el libro ya no estaba.

En días sucesivos volvió al parque y espero bajo el árbol pero el libro no volvió a aparecer y siempre le quedó la incertidumbre de saber quien lo habría cogido y que había escrito en la última página.

Pasaron los años y nunca volvió a encontrarlo. Nunca supo si ella fue la última en escribir en él.

 ANA RIVAS

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10 pensamientos en “EL LIBRO VIAJERO

  1. Yo creo que si quien lo recogiera no llegó a escribir nada ese libro se lo pudo quedar tranquilamente, aunque no lo leyera, somos asi de acaparadores.

    Ahora, en cuanto escribiera la suya, entonces no me cabe duda de que lo devolvió, porque ¿para qué se escribe si no es para que te lean?.

    Besos.

  2. ¡Hola! Gracias por tu visita a mi blog. Esta entrada me ha gustado mucho. Sobretodo la incertidumbre final.
    Pasaré más despacio, aunque me suena haberlo hecho ya alguna vez.
    Un saludo.

  3. Buenos días Ana, bonita historia pero recuerdo haberla leído ya aquí verdad? pero no importa es preciosa y merecio la pena la repetición
    Un abrazo Anita azul

Me gustaría saber lo que piensas. Pero si no quieres decírmelo, no pasa nada.

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