Y ES QUE LOS SUEÑOS, SUEÑOS SON…

A veces soñaba despierta, en cualquier lugar, a cualquier hora; nada lo impedía.

De repente, pasaba de estar haciendo la compra a vivir una aventura en medio de la selva. Cuando ya había luchado contra los indígenas y estaba a punto de coger el ídolo de oro, alguien le daba en el hombro:

-¿No le toca a usted?

-¡Ah, si!, perdone-, y volviéndose hacia el carnicero le decía:

-Déme un kilo de filetes.

Y era entonces cuando la mirada se le volvía lánguida y triste. Seguía haciendo el pedido y después de pagar, tiraba del carro como si pesara 100 Kg. y marchaba camino a casa.

Volvía a sus quehaceres diarios, a su rutina y vuelta a empezar.

A veces tardaba, días en volver a su sueño, pero cada vez se espaciaban menos en el tiempo. Era como una forma de escapar de su vida gris y anodina.

Cuando pensaba que lo único que le pasaba es que estaba aburrida, de pronto levantaba la vista y estaba pilotando una avioneta. Sobrevolaba el desierto de Gobi y veía a los camellos.

A lo lejos olía como los tuareg hacían fuego. Estaba anocheciendo. Si hasta le parecía notar el humo.

¡El humo!, Ay Dios mío, se le estaba quemando el filete, estaba churruscado.

Otra vez soñando, esto tenía que parar. Cada vez le costaba más volver a la realidad y se estaba convirtiendo en un verdadero problema.

Una mañana, después de levantarse y llevar los niños al colegio, al volver a casa notó algo en el bolsillo. Era un sobre, y dentro había una nota con unas instrucciones muy precisas. Debía acudir al hotel Saboy y preguntar por la habitación 332. Recibiría noticias nuevas al llegar allí.

Para despistar y evitar que la siguieran, cogió el autobús.

Llegó al hotel y preguntó por la habitación. Aunque en información la dijeron que no podía subir, ya que en aquella habitación había un personaje muy importante, se las ingenió para escabullirse y subir. Al entrar en el ascensor, encontró otra nota. Al llegar al pasillo, encontraría junto al jarrón del hall, un pequeño puñal. Debía asesinar al personaje que estaba en dicha habitación.

Cumplió con todas las instrucciones, llamó a la puerta y se hizo pasar por la camarera, y en menos de un segundo estaba cumpliendo con su misión.

Lo último que notó, es como la agarraban por detrás y la retenían.

Cuando llegó la policía, ella no dejaba de sonreír. No sabían que todos eran producto de un sueño, su sueño, y que en cualquier momento se encontraría sentada en su sillón, en el salón de su aburrida casa.

Lo raro era, que este sueño, estaba durando mucho más de lo normal.

 ANA RIVAS

Anuncios

19 pensamientos en “Y ES QUE LOS SUEÑOS, SUEÑOS SON…

  1. Muy bueno, compañera. Es un relato que me ha encantado y me ha dejado un regustillo de complicidad en la boca. Un relato de esos que se meten en la cabeza y te hacen pensar en él a lo largo del día, pensando con cierta aprensión qué habrá sido de su protagonista.
    Felicidades.
    Un besazo.

  2. Soy soñadora, lo he sido siempre, y me encanta fabricar en mi mente, castillos de arena, solo que….. no debo habitarlo pues se derrumban, los sueños son para vivirlos dentro, pero nada mas, pues es peligroso.Bonita historia Ana!

  3. El comentario de Dessjuest da un bonito toque de esperanza a una pesadilla. Los sueños son necesarios a veces para reafirmarnos en nuestra realidad, otras veces para mirar hacía un futuro con ilusiones… Depende del tipo de sueño, de la persona soñadora. Yo creo que hay sueños con mensajes de futuro, de presente. Bonita entrada. Besos y abrazos . Elssa Ana

Me gustaría saber lo que piensas. Pero si no quieres decírmelo, no pasa nada.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s