EL PARQUE

ooo

Paseantes despistados,

pintores, y adivinos,

amantes que se esconden,

padres con sus niños.

 

Lectores de libros antiguos,

ciclistas y corredores,

abuelos con sus nietos paseando,

echando limosna a los pobres.

 

Estatuas grandes y esbeltas,

olmos, pinos y álamos,

algún fotógrafo perdido,

actores que no son consagrados.

 

El parque todo lo vive,

pasan y pasan los años,

y en las ramas de los árboles,

cantan sin cesar los pájaros.

 

Sentado en un banco escondido,

siempre se ve al mismo anciano,

ha pasado tanto tiempo,

que los surcos se ven en sus manos.

 

A pesar de estar siempre allí,

nadie le mira ni ve,

y él recuerda con nostalgia,

a quien beso allí una vez.

 

Sólo el parque le acompaña,

a la sombra del viejo árbol,

muerto quedó allí un triste día,

sentado en el mismo banco.

 

Al atardecer de ese martes,

se acercaron hacia él los gorriones,

el parque del anciano se despedía,

los árboles eran sus amores.

 

Llovió sobre el banco del parque,

el sol se escondió llorando

el hombre parecía dormido,

el parque le seguía amando.

ANA RIVAS

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